Percepción + Atención + Reflexión + Meditación = COMPRENSIÓN

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lunes 21 de mayo de 2007

Exposición Reliquias sagradas de Buda - Insituto Cultural de Providencia



Mientras que el frío otoño ya se posó sobre la ciudad, una especial y tibia mañana fue el marco preciso para recorrer las calles de Santiago. Y no como una caminata cualquiera, sino que como una corta peregrinación de alto alcance interior. Efectivamente, Guardián del Templo visitó una preciosa exposición de lo más sagrado del arte Budista. Organizada por el internacional Proyecto Maitreya y albergada en el Instituto Cultural de Providencia, decenas de objetos únicos fueron expuestos en un circuito circular en torno a un gran altar budista, donde la prolijidad del rito, la atmósfera de respeto y el profundo sentido de gozo dejaron un bello darshana a los visitantes.



Esta exposición lleva viajando por el mundo varios años. Su larga procesión tiene como metas fundamentales difundir el Dharma y recolectar recursos para la construcción del santuario budista más grande del planeta, al noreste de la India, en la ciudad de Kushinagar, Uttar Pradesh, (más info en: http://www.youtube.com/watch?v=PoTST0aB_M8). Este constará de una gigante estatua del Buda Maitreya, que en su base albergará en un museo reliquias de Buda (Ringsels) y otros objetos sagrados de la tradición budista tibetana. Con un gran parque como entorno, el Proyecto Maitreya también se dedicará a la educación de niños en la India, quienes recibirán educación convencional y espiritual. El proyecto es ambicioso, quiere transformar en este santuario en un icono de la paz universal como también homologarse con creaciones humanas como las pirámides egipcias, Macchu Picchu, Stonedge, entre otras infraestructuras de similar tamaño y simbolismo.


La exposición

Bueno, tras ubicarnos en el tiempo y el espacio de los organizadores de la exposición, podemos ingresar de lleno a ella. Ubicado en el centro del escenario de un salón del instituto un Buda de un metro de alto reposa su mirada frente a una alfombra roja, la cual sirve para aproximarse a él y a los objetos en exhibición. En una actitud de silencio el visitante se forma para rendirle reverencia al altar, bañando con agua a un Buda pequeño, para luego circular en torno a unas vitrinas que contienen unas perlas llamadas Ringsels, que son ni más ni menos que unas joyas emanadas de las cenizas del mismo Buda y otros importantes maestros budistas cremados. Estar perlas –sostienen los organizadores- poseen la virtud de entregar compasión a quienes las observan, evocando las enseñanzas del Dharma y la energía de los seres de quienes provienen. Estas pequeñas piedrecillas son preciosas y minúsculas, expuestas en stupas de vidrio u oro (según el rango del maestro). La oración y la actitud de los monjes organizadores y presentes sorprenden. Muchas postraciones y rezos rodean a estas reliquias.


Impresiones

Así es. Quizás en cuanto tiempo más vamos a tener la oportunidad de ver semejante colección. Es valiosa por sus formas y materiales, pero por sobre todo por su carga mítica. La exposición sin duda que es una de esas que no olvidamos fácilmente. Es una pena que tuviese tan poca difusión pero para quien estuvo atento, o mejor dicho con “atención de vigía en tiempos de guerra” pudo darse un lujo entre tanta actividad cernida al materialismo y lo superfluo.

Nos vemos!!!
PS: Estos sitios hablan mas y mejor del proyecto:
Mas info:

jueves 5 de abril de 2007

Comentario de discos: Dread Mar I - Jah guide

Este disco llegó a mis manos gracias a mi amigo personal Felipe (escencia nativa). Él me lo recomendó y con gusto lo escuché, y, me gustó caleta, aunque no sin reparos. Jah Guide es un disco realizado con una tremenda carga de buenas intensiones, hecho que no sustituye la ausencia de factores clave en el “formato pop” de la música. Me refiero a una estructura gramatical incómoda en sus letras que se extravía sobre la planicie poco florecida de la música.



Hay que reconocerlo. El arte de la carátula está bien bueno. Dread Mar I, desde su corazón, imprime una atmósfera atractiva y armónica… de fácil digestión. Jah Guía es un disco de agradable sonido. Tiene la cualidad de que cuando lo escuchas sin mucha atención suena casi perfecto, pero al adentrarte en la rigurosidad musical, deja entrever ciertas grietas que amenazan la construcción de un segundo disco potente.
Este rastafari trasandino pertenecía a una legendaria banda reggae llamada Mensajeros, de la cual se retiró hace algunos años. Según la información disponible en Internet, Dread Mar I es un nombre “iniciático” adoptado tras adquirir refugio en la religión rastafari, filosofía que sirvió de bandera de lucha para superar una crisis personal, hito que Dread celebra con el disco Jah Guía.
El arte de la carátula –como decía en dos párrafos arriba- está bien diseñado. Una buena combinación de retratos interesantes retocados se difuminan con un color verde predominante y sugerente de naturaleza viva. La caja contiene tres cuerpos que se abren y cierran de manera estándar
Las letras de Jah Guide se conforman de una fraseología inconexa. El concepto general de la canción no está bien logrado, incluso incomoda al oyente debido su ausencia de rimas en momentos peak. El argumento tampoco es claro. Al final quedas repitiendo palabras sueltas o frases “pegadoras”, pero que en si mismas se articulan en una buena letra
La música resulta armoniosa en un comienzo, pero el estilo reggae da para más. Líneas programadas dejan con sabor a colorantes no autorizados para el estilo. Quizás faltó más percusiones que brinden atmósferas más naturales, no tan forzadas.
En resumen Jah Guide es un buen disco, aunque esperamos el segundo disco para ver la evolución musical de Dread Mar I, quien, en su incompleta incursión como solista, posee mucho potencial para trascender la moda y sus vaivenes.

Fiesta en el Mandalam



El sábado 27 de mayo (2006) fue un día como pocos en nuestra ciudad. La música devocional de la India se dio cita en el centro de Santiago desde los corazones y manos de 4 anónimos músicos, que, agrupados en torno a milenarios instrumentos de viento, percusión y cuerdas, conforman Hindustani. Fue una hora y media de una paulatina, profunda y duradera aproximación al "rasa", es decir (para entenderlo en buen chileno): el goce estético implícito en la creación artística direccionada hacia lo divinal. Check it out!.

Imposible no emocionarse al ver Hindustani sobre el escenario del Suddha Dharma Mandalam (www.mandalam.cl). El Mandalam cuenta con una infraestructura única en Chile. Este templo dedicado al estudio y difusión del Raya Yoga (o Yoga Rey) se ubica en Marín 411, a pasos del metro Santa Lucía, está emplazado en una antigua e inmensa casa del Santiago del primer cuarto del siglo pasado. Dos puertas de casi tres metros de altura dan la bienvenida e insertan al visitante en un mundo ajeno al constante ruido de la ciudad, siendo los actores protagonistas de la experiencia el silencio y la actitud meditativa. La directiva de esta organización organiza anualmente conciertos de Hindustani para la recaudación de fondos, y de paso, difundir lo mas granado de la filosofía Vedantina, en un formato occidental y totalmente realizable para personas de estas coordenadas del planeta.

NOTA DEL EDITOR: (Llegué media hora atrasado al concierto, ruego disculpar mis datos poco exactos en el relato que sigue a continuación) Hindustani interpreta instrumentos con más de 5.000 años de antiguedad. Su fabricación, a pesar de ser completamente manual, es muy prolija y utiliza los mismos materiales desde sus orígenes hasta ahora. La Sitara, por ejemplo, es una caja de resonancia ovalada que se apoya sobre las piernas, y desde su parte superior se erige un gran mango de un metro y medio, para terminar en un clavijero donde se posa una especie de cáscara de coco que intensifica su resonancia. Sus cuerdas son metálicas y su sonido es precioso, único, profundamente místico, evocador de la tranquilidad Yóguica (shanti) y que se interpreta en la primera línea de los "ragas" (como una primera guitarra en el rock).

Otro instrumento protagonista es el Bansuri, flauta tan simple como una caña de bambú perforada. Su sonido es escuchado no solo en la música de la India, sino, que en toda Asia, mayoritariamente en el Japón y la China Budista (Zen y Chan respectivamente, para hilar mas fino).

La Tabla son dos tamborcitos que se apoyan en el piso sobre almohadones. Uno redondo y gordito y el otro mas delgado. Al centro de sus cueros existe un disco de goma que diferencia mucho el sonido de los tambores afro latinos. Otra particularidad es su forma de interpretación; el músico tiene 12 zonas de contacto (las diez yemas de los dedos y los dos "teishos" de los ataques de manos del karate o transición de las muñecas con la palma de las manos).
También en todos los temas se empieza y termina con un instrumento parecido, muy parecido a la Sitara que no se como se llama. Es similar a la Sitara, pero un poco mas pequeño y liviano, sin esa "cáscara de coco" en el extremo superior. Otra diferencia es la participación en las composiciones… se toca desde el comienzo hasta el final del tema exactamente igual, como si fuera una base rítmica que marca los tiempos del resto, no hace variaciones, e incluso el interprete solo ves mover sus dedos porque ingresa en un estado meditativo profundo en la presentación.

El otro instrumento no alcancé a oír su nombre, pero es como una guitarra que su mango es cubierto por una placa metálica que el intérprete presiona las cuerdas, su sonido lo reconocí en mas de alguna grabación de mis archivos personales, pero sinceramente lo confundía con la Sitara.

Las composiciones son de más menos 10 minutos cada una. El inicio es un lento y apacible diálogo que sube paulatinamente en tonalidades e intensidades hasta terminar con un cierre majestuoso. Lo que mas me gustó es el goce superlativo que produce la música en sus músicos (y en menor medida en el público, claro está). Ellos son personas entrenadas en las recónditas prácticas del Raya Yoga y la interpretación de su música es un verdadero ceremonial místico que los ingresa en los mágicos dominios de los Vedas y Maharishis. Cada una de sus notas son verdaderos mantras entonados a la divinidad de su propia devoción.

El público era mayoritariamente gente adulta. Generalmente los encuentras en los ceremoniales semanales del Suddha Dharma meditando y cantando los "yapas", con sus ojos cerrados entre la tenue luz del templo y los exquisitos aromas del incienso.

Sin lugar a dudas esta oportunidad fue distinta, todos inundaron su corazón con la música que alguna vez interpretó Krishna a su querida Radha en las florestas de la India, la misma música que encantaba a venenosas serpientes, la misma música que volvía dócil a los pies del Avatara las mas temidas fieras salvajes, la misma música que se interpreta desde la India pre-védica para invocar la generosidad del mismísimo Shyva con sus lluvias, la misma música que hoy escuchamos cuando cerramos las puertas de nuestros dormitorios y de nuestros cuerpos para beber del mas grande y puro alimento que podríamos querer… el maná bendito del Supremo Parabrahman.



GLOSARIO:

Maharishi: Maha es grande en sánscrito, rishi es maestro o gurú.
Mantra: Literalmente palabra de poder, por lo general es sánscrita. Sirve para activar ciertas vibraciones en el adepto.
Raga: Nombre que se le da al ritmo típico de la música de la India, no necesariamente Brahmánica, sino que también a la música de la región noroeste de ese país que es mayoritariamente Musulmán y utilizan la misma secuencia rítmica de la India Hinduista.
Rasa: Goce estético implícito en la creación artística direccionada hacia lo divinal. Puede ser el éxtasis de un escultor al dar forma de una divinidad a una simple piedra, o la alegría superlativa de un pintor al retratar alguna experiencia extracorpórea, etc.
Raya Yoga: Variante superior de la milenaria disciplina del Yoga. Literalmente significa Yoga Rey, se diferencia por que resta importancia a la posición o movimiento corporal y se centra exclusivamente en penetrar la mente a planos superiores, como el plano Buddhico por ejemplo a través de la meditación.
Shanti: Es otra palabra de origen sánscrito. Significa paz, tranquilidad, apertura amorosa y desinteresada del corazón.
Teisho: Palabra japonesa para referirse a los almohadones de las manos que enlazan la muñeca con la palma y el dedo guatón de la mano.
Vedas: Término para referirse a cuatro libros sagrados de la India (los 4 vedas). Otra acepción es para nombrar a los seres desencarnados que ya trascendieron el plano físico.
Yapa: Repetición de mantras. Por lo general o mejor dicho idealmente son 108 repeticiones, o 54, 27, dependiendo el tiempo que tengas para la entonación de ellos.

KILTRO: La primera película de artes marciales made in Chile



Cumplí con mi deber cívico, fui al cine para ver KILTRO. Es un film que no rompe ningún standard en el lenguaje cinematográfico, y, aunque tiene el gran mérito de ser la primera película chilena de artes marciales, no es razón suficiente para descuidar los códigos mínimos de una narración interesante: profundidad en sus parlamentos y personajes.
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Obviamente fui a verla un día miércoles (mas barrrrato quiridis). Mientras esperaba la hora de la función me senté frente a un stand de Bazuka.com a ver Los Simpsons en 4 pantallas. Lolas iban, lolas venían. Como era la hora de almuerzo di un vistazo a las promesas básicas de tanto artificioso comistrajo. Nada de mi interés, hasta que vi un paquete de maní con orégano... mas un néctar, ¡estamos con el picoteo!. Veamos lo que nos convoca, la película KILTRO.



LO MALO


Lo primero que llamó mi atención fue la tipografía de la presentación, no coincidía ni con el trailler ni con el teaser que yo había descargado de internet. Faltó un manual de estilo para uniformar y conformar la estética de la película y los artículos promocionales (o por lo menos el mismo diseñador desde la promoción hasta el estreno)
La música incidental es mala. No solo en términos de composición, sino que tampoco acompaña bien la escena, la encontré demasiado ochentera y como si fuese sacada de alguna serie ambientada en la latinesca Miami. Pienso que el lugar de ambientación (el barrio Patronato) merece algo mas Hip Hop o Hardcore para ilustrar la tosca cara del séctor.
Liviandad de los personajes. En el comienzo Zamy (Marcos Zaror) le saca la cresta a todo quien se le acerque a Kim (Caterina Jadresic) mostrando muchos combates en que no queda claro el peak energético que hace estallar le pelea, es decir, sabes que van a pelear pero falta ese gesto o carga de furia que desencadene el primer golpe, demasiado falsos lo conflictos. Para que decir del estado emocional de Zamy, le falta musho musho para ser un actor.


LO BUENO

Las coreografías marciales son de buen nivel. La preparación de Zaror es notable y envidiable. Buena técnica, buenos brincos, buena envergadura física, se nota que el hombre es un artista marcial de lomo y toro.
Que lindo es ver a los actores de teleseries y farándula en papeles no idiotas. Ellos hacen su aporte desde la inmovilidad del drama coloreando la historia, haciendo buen coro.
La mixtura de realidad (locaciones), ficción (sectas y poderes) e hiperficción (viaje chamánico del protagonista) me pareció entretenida, es una adecuada representación de la VÍA del DO o del camino del guerrero: enfrentarse a retos externos (enemigos), enemigos internos (pasiones), entrenarse duro en un viaje, el difícil encuentro de un maestro genuino, sobrepasar nuestros propios límites, etc. Mucha complicidad entendible solo por quien es practicante de artes marciales.


LO ESPECTACULAR


¿Sin lugar a dudas?... la co-protagonista KIM, quien realmente es Caterina Jadresic. Preciosa encarnación de Chun Lee (Street Fighter), una valkiria, una musa para todo Orientalómano.

Seminario con Monje Shaolín Shi Yan Ming



Fue una tarde de enero, específicamente el sábado 28 de enero del 2006. Mi pasaje a Talca –a parte de las 4 lucas- me costó un par de litros de sudor en el terminal sur de Santiago. Una vez instalado en mi asiento y al momento de encender mi iPod se sienta a mi lado un huasito viejito... su único equipaje era una radio am/fm portátil de los 80´s, su rostro denotaba toda una vida de trabajo.

–Yo vivo al lado del terminal, me queda cerquita. Díjome.
- Que bueno- le respondí cortésmente. – No tiene que caminar nada entonces a su casa. El asintió un gesto con la cabeza.

El paisaje me es conocido, especialmente hasta Buin, es donde vive Panchito Pino. Nada nuevo. Hasta Graneros lo hice varias veces en Metro tren, nada nuevo también. Luego, bajo el efecto auto hipnótico de la ópera Die Walkirie de Wagner me quedé dormido y desperté en Talca. Talca es una ciudad grande, llena de productos chinos y coreanos a la venta en sus calles colindantes al terminal. Pregunté varias veces para que me dieran una referencia para llegar a la Plaza de Armas de Talca, y, con asombro al ver su ciudad impresa en un papel, anónimos ciudadanos me indicaron como llegar. Caminé 10 cuadras aproximadamente bajo el sol de verano... ¿unos 30 grados mas menos?, puede ser, me recagué de calor. La plaza es centro de la ciudad. Un par de hoteles grandes la rodean, gigantescos árboles dan sombra, patéticos ebrios dan jugo en las bancas, colectivos con números desde el 1 al 24 zurcen sus calles. Un cigarro, una “marcada de tarjeta” correspondiente y ¡a buscar alojamiento!.

Inserté el disco, me tire a la cama entero cansado un puse play a un dvd pirateado de Coco Legrand. La habitación era similar a la de cualquier paisano de mi condición socio económica. La tv y el dvd eran de Iquique, se trajo uno para cada habitación, por ende, varias teclas malas en el control remoto. En fin. El dueño de la hostería era Miguel Ángel, un hombre de casi cuarenta años de traje baño, sin polera y chascón. Las respectivas disculpas por la facha escuché con mi expresión corporal, pero mi mente intentaba sacar la mayor información posible del lugar. No quería pasar un mal rato, sobre todo por que mi visita a Talca respondía a una fascinación que llevaba merodeándome hace mucho... entrenar con un verdadero monje Shaolín. Bueno, ya me instalé, descansé y me duché... estoy listo para Talca nocturna. Al rato llamé por teléfono al organizador del seminario y gestor de la visita del Sifú (maestro en chino mandarín). Me contestó su esposa, una mujer amable que me instó para que fuese rápidamente al colegio en el centro de Talca, por que estaba en curso una recepción folclórica al Sifú. ¡Que me dijeran!, coordiné el acceso a la hostería y partí de inmediato a la recepción.

Al llegar a la entrada del colegio una señora mantenía fija su mirada en mí. Si, era ella, la esposa del organizador. Nos saludamos y rápidamente caminamos por la escuela hasta un gimnasio. En el lugar había unas 200 personas sentadas, luego un grupo de baile interpretando danzas pascuenses frente a un escenario donde al centro Sifú Shi Yan Ming miraba sonriente e intercambiaba amenos comentarios con cuatro “monjes” que venían con él. Monjes según yo, como primera impresión, rapados y con trajes atípicos en occidente. Al rato y al paso de varios movimientos de staff en la presentación, termina el acto. Palabras de bienvenida por parte del representante del grupo folclórico, palabras de agradecimiento por parte de Shi Yan Ming (a través de su intérprete, por cierto). Luego... millones de fotos.

Lo que venía estaba listo. Una cena típica para los invitados estaba en curso. Obviamente tenía un costo, el cual nunca me enteré (o no quise enterarme). Tras ayudar a los organizadores a desarmar el instrumental de la presentación vi a un paisano con cara de afuerino:

- ¿Vienes al seminario? pregunté.
- Si. Me contestó aliviado. – ¿Eres de Santiago?

Estamos entonces. Un partner para no parecer tan pajarito nuevo entre los iban y venían de los apoderados de los alumnos del instructor local y organizador. Caminamos hacia un paradero de micros junto a niños y padres preocupados por la hora, tenían que preparar la cena en el internado “Las Concentradas de Talca”. Las Concentradas es un internado que recibe a niños de localidades rurales para darles educación, más detalles no me interesaba recabar. La micro era un bus pequeño, mas conocidos como “liebres”, que recorrían tramos cortos comparados con los viajes eternos en los microbuses de Santiago, yo hubiese caminado hasta el internado. Nos bajamos, caminamos unas tres cuadras y cruzamos una plaza que en su tiempo mozo fue un jardín particular. Árboles centenarios cerraban más aún el tenue alumbrado público, las calles eran una mezcla de maicillo con pavimento de mediados de siglo, mientras que con mi partner y otro muchacho de Ancud hablamos sobre lo típico en esas circunstancias: que el origen de las artes marciales era el Budismo, que el código del Bushido no se qué, que los estilos japoneses eran mas no se qué que los de origen Chino, y muchos etcéteras.

La hora pasaba y la comitiva de Sifú no aparecía. Un poco aburridos salimos a caminar para terminar sentados en la cuneta y para seguir hablando de más artes marciales, cuando vemos aparecer una camioneta o un jeep, no se. Se baja Sifú con sus acompañantes, nos saludamos y entramos tras él al lugar de la cena, mientras que comienza a sonar una cueca y todos aplaudimos y nos emocionamos. Palabras protocolares y nos sentamos a comer una rica paila marina. Mas detalles de la cena no vienen al caso de este relato. Tras caminar unas 10 cuadras hacia el centro de Talca llegué a mi hospedaje, me dormí de inmediato.

A la mañana siguiente (domingo 29 de enero) el despertador del celular sonó al rato de yo haber despertado. Me duché, me despedí del cordial dueño de la hostería y partí hacia el Gimnasio Regional de Talca en taxi. Desayuné un galletón de almendras con una leche al sol Talquino sobre el pasto. Al rato llegaron mis compañeros circunstanciales que se habían alojado en el internado, conversamos y entramos al gimnasio donde los encargados limpiaban la basura y el alcohol que dejó una fiesta la noche anterior, en ese momento llega el Sifú con su comitiva, nos formamos y empezamos a elongar. El estilo de calistenia era muy exigente, mi cuerpo denotaba los meses en que no entrenaba de verdad. El maestro tenía una técnica única, propia del Templo Shaolín, “hard like steel”. Luego de una hora aproximadamente de calentamiento empezamos dar patadas con gestualidad Shaolín... cabeza hacia atrás al momento de golpear y la espalda estirada. El estilo Shaolín se conforma con muchos gestos que obligan a tener 100% de atención en cada momento. Mi cuerpo empezó a ser absorbido por el Chi. Al medio día hubo un break para almorzar. Con mis partners fuimos a sacar los pasajes a Santiago, no encontramos mas que para las 2 de la mañana. Bajón. En el terminal almorzamos completos con un par de cervezas.

A las 15:00 reanudamos el entrenamiento y seguimos practicando la forma de Kung Fu de la mañana para terminarla. El cansancio era terrible. A las 18:00 Sifú nos sentó al centro del gimnasio y nos hablo de los orígenes del Kung Fu del Templo Shaolín, de los 36 Chambers y muchos otros conceptos sumamente interesantes sobre el inicio y la expansión del Budismo por oriente.

Terminó la práctica. Nos fotografiamos con el Sifú y me fui a duchar a los camarines. Obviamente no estaban de lo mejor las instalaciones, pero el cansancio era tal que me olvidé de cualquier reticencia y estándares de comodidad citadina. Bueno, total que por fin entrené con un verdadero monje del Templo Shaolín. Cuando salí de la ducha me di cuenta que la ceremonia de entrega del diploma estaba terminando... la cagué, pero en serio que no advertí eso. El instructor local insistió que Sifú me entregase el diploma, yo me negué rotundamente, ya que por un desacierto mío me perdí de la ceremonia. Aunque para mi, lo esencial fue la enseñanza del Sifú en el Dojo, las formalidades que tanto le gustan al ego me tenían sin cuidado.

Me senté a descansar junto a algunos participantes del seminario, intercambiamos comentarios y esperamos la exhibición del maestro que estaba programada a continuación en el mismo gimnasio.


Reflexionando sobre el seminario me vienen a la mente muchas conclusiones. Lo primero es que el entrenamiento en el sendero del guerrero se practica en silencio, se soporta el dolor en silencio (mental como físicamente), el proceso de razonamientos habituales interfieren sobre el flujo del Chi, distraen la atención hacia cosas externas y que no atañen a las artes marciales. El Kung Fu y todas las verdaderas artes marciales nos traen la plenitud de estar presente, al verdadero Ser que somos y no la multiplicidad de deseos y distracciones que nos mantienen atados al mundo Samsárico. Este seminario sin duda que es una inyección de vitalidad en mi Sendero (Do), como también una confirmación categórica en la validez y la universalidad que tiene las artes marciales. Eramos gente de todo el mundo practicando al unísono, en silencio y esforzándonos al máximo por lograr la perfección en la forma, tal como hay que hacerlo en la forma de la vida, esforzarse para dar lo mejor que uno tiene, trascendiendo las adversidades y placeres, como un NeoBuddha respirando aires de Nirvana... uno con el Supremo, ser una celula activa y positiva del Gran Cuerpo Cósmico.


Namasté!.


Hasta la próxima entrega!.

Los Jaivas: una pieza fundamental en la música latinoamericana


Durante tres décadas el grupo Los Jaivas a sido protagonista de una vida y obra envidiable. Un libro, miles de artículos, cientos de entrevistas y más de diez discos editados florecen en torno a su carrera artística. Tal es la potencia, tal es el designio cósmico que se abre paso entre sus karmas personales que ni la muerte del Gato Alquinta –vocalista y líder de la banda- pudo alterar la prolija órbita musical de Los Jaivas. Siempre vigentes y sin ningún acontecimiento en especial, vaya este pequeño texto en honor al grupo musical más íntegro de Latinoamérica.

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Una noche cualquiera frente a mi ventana. Las luces de la ciudad comienzan a pintar una malla amarilla bajo la gran cordillera. Buena música inunda mi ambiente junto a la luz de una vela y el aroma del incienso. Pasan un par de temas en el reproductor, todo bien, hay "flow". Una sirena de ambulancia rompe la armonía y aparecen mi irracional gusto por el tabaco y fumo. Esta noche es como otra cualquiera.

Me siento frente al computador y comienza a sonar un tema. No tengo memoria exacta de la primera ocasión que lo escuché, pero algo si es exacto… sus pulsaciones hacen vibrar en mí emociones de carácter superior, despierta en mi una inquietud que no es común. ¿Qué será?; no lo sé y ni me interesa saberlo. No me interesa pasarlo por una reflexión intelectiva, prefiero oírla con el corazón.

Como soy "inteligentonto", tozudamente reflexiono al rato. Seguramente que la raíz folclórica de Los Jaivas, con sus acordes, melodías y la textura sonora de sus instrumentos, hace vibrar las células recónditas y domesticadas de mi cuerpo en una rebelión permanente, recordándome, que aún soy (y somos) seres humanos, que la naturaleza todavía existe, que aunque la electricidad hace todo por nosotros, lo orgánico seguirá evolucionando para florecer sobre nuestros pavimentados esquemas de vida, estatus quo, ego y otras barreras que nos separan de nuestra humanidad.

Ahora, creo que los Jaivas acertaron en no vincular su arte e inspiración con la contingencia política de la dictadura, o por lo menos no tan frontalmente como otros grupos más menos similares. Cayó la dictadura y la materia gris de muchos de estos grupos se vino abajo, a excepción de Los Jaivas, por cierto. Los Jaivas siguieron su camino con vista a temáticas que trascendieron la realidad momentánea de un país, identificando con ellas a nuevas generaciones como la mía o a la de mis sobrinos y seguramente hasta la de mis hijos.

Cuando viajamos a la cuarta región en el 2005 con un par de amigos (CaproMario y Toti Lisboa) nos dimos cuenta con asombro, como la música y letras de Los Jaivas toman mas cuerpo aún, como esas antiguas canciones nos reunían con gentes de otras partes del país, cosa que ni el Hip Hop ni el Hardcore logran.

En definitiva, Los Jaivas es música para compartir, para conocernos, para establecer vínculos no pensados, para reír y cantar en torno al fuego, para hablar y vivir la poesía, para caminar bajo la guía de las estrellas, para aproximarnos a la hora de un almuerzo al aire libre, es decir, música para vivir la vida tal como es… una oportunidad para estar "Todos juntos" sin mas interés que celebrar que respirar el mismo aire y danzar la danza de unidad y fraternidad. ¿Qué más necesitamos?.


Hasta la próxima entrega. Namasté, namasté & namasté!.